Oficialmente hoy pongo fin a los jueves de cafecito de Laura y Arabela.
Simplemente me niego a continuarlos. No me da la gana. Ya no.

La Dealer

A veces nos enamoramos de lo absurdo. Entre más sin sentido más nos atrae. Es como ese chico que resulta atractivo por lo increiblemente primitivo que es. Es como esperar que haya un halo alrededor del Sol...

Fue como aquella vez que me enamoré de aquel escritor sin saber nada más de él que sus publicaciones. Es como enamorarse de una persona basados en la concepción que tengamos de esta y sin que importe realmente nada más que nuestra opinión. Me dijo que tengo una concepción del amor errónea. Me dijo que veo el amor desde la perspectiva del dolor.

A veces somos tontos y nos enamoramos sólo para ver cómo olvidamos. A veces somos idiotas y nos fijamos sólo en aquél que no nos corresponde. A veces somos ciegos que no vemos cuando quién verdaderamente nos ama se encuentra al frente, y a veces somos sordos porque no escuchamos sus gritos al decirnoslo.

La Dealer me advirtió que todo esto sucedería. Me dijo que era sólo cuestión de que yo quisiera puesto que el uniforme ya tiene mi nombre sólo hace falta que yo decida ponerme la camiseta. Ella me dijo quién me ama y qué debo hacer; sin embargo, no sé qué hacer.

Cuando ella habla sólo la verdad brota de sus labios. Pero cómo creerle si me dice que es sólo que yo diga que sí cuando veo que no me quiere. Cuando veo que lo demás es prioridad antes que yo. Lo siento, la Dealer podrá saberlo todo. La Dealer podrá haberlo visto en las cartas pero él no me corresponde.

Además por otro lado, justamente no hay otro lado así que no me diga lo contrario. Veredicto, Dealer fallaste. No me hace feliz la resolución pero la tomo como cierta.

Entonces que alguien me conteste ¿por qué de entre todos los seres no podía ser yo?

Té de tilo


¿Por qué creés que estoy enferma?

¿Por qué creés que me tengo que calmar?

Soy lo que soy.

Tomálo o dejálo.

No pido perdón.

No ruego.

Mucho menos ruego.

No lloro en las bodas.

No felicito por un novizgo.

Tampoco digo que me alegra.

No brinco cuando veo a mis mejores amigas.

No lloro en las películas.

No me emborracho con dos cervezas.

No me quito años.

No me maquillo.

No uso ropa rosada.

No me vuelven loca los bebés.

No puedo dejar de decir malas palabras.

No me dibujo mariposas en las uñas.

No dejo de comer lo que me gusta por miedo a engordar.

No dejaría de decir la verdad sólo porque a alguien le parezca incómoda.

No estoy en contra de la piratería.

No llevo regalos a las fiestas.

No pongo atención todo el tiempo que me hablan.

No puedo dar amor por lástima.

No me gustan los payasos.

No me gusta El Chinamo.

No me gusta La Media Docena.

No me gustan las comedias de Adam Sandler.

No me gustan las multitudes.

No me gustan los perros.

No me gustan los lugares cerrados.

No me gusta bailar a menos que esté ebria.

Y sobre todo eso, que aguanto, existe algo peor.

No me gusta la yuca.

Y no hay forma en el mundo que me la vaya a comer.


Por el otro lado,

me gustan los excesos.

Me gusta cantar y la cerveza.

Me gusta salir sin rumbo fijo.

Me gusta sentirme ligeramente mareada.

Me gusta reírme sin sentido.

Me gusta hablar hablar y hablar.

Me gusta cocinar.

Me gusta el fútbol.

Me gusta ir a al estadio.

Me gusta como se ve el cielo a las cinco de la tarde.

Me gusta ayudar a alguien.

Me gusta enseñar.

Me gusta el color naranja.

Me gusta dormirme con el radio encendido.

Me gusta la historia del arte.

Me encantan los arcoiris.

Me fascinan las nubes y el mar.

Me gusta la psicología.

Me gusta derivar y leer cuanto se aparezca en Wikipedia.

Pero sobre todo eso, que me gusta, existe algo mejor

Me gustás vos.

Me gusta tu voz.

Me gustan tus ojos.

Me gusta tu sonrisa.

Me gusta todo de ti.


Así que no me pidás que me tranquilice y me tome un té de tilo, porque resulta nada más que así soy yo. No soy una constante, pero siempre oscilo en el mismo intervalo.

estoy arrodillada sobre el pasto verde y frío la neblina no me deja verte y siento mis mejillas empapadas. siento como mi corazon se va partiendo en pedazos siento como mi alma se destroza. jamas crei que si se pudiera sentir... el amor no es suficiente para unir a dos personas. te amo. te amo. te amo. si tan solo amarte bastara. odio que me veas a los ojos y te pierdas en mi mirada sin lograrme encontrar. odio preguntarte algo y me respondas con silencio porque no entiendes lo que te digo. odio que tomes mi mano y te recorra un escalofrío el cuerpo. odio que me abraces y cuando de nuevo me miras esperes encontrar a alguien diferente. odio que nunca hayamos logrado estar ni siquiera en el mismo libro.

Sé que me amas. Simplemente lo sé. no existe otra razon. me amas porque te quedas. me amas porque a pesar de no entenderme sigues conmigo. sé que me amas porque mi impenetrabilidad nunca te fue un obstaculo y decidiste no alejarte. me amas porque aunque te pierdas en mi mirada nunca dejas de buscarme. me amas porque me lo dices a pesar de que sabes que nunca te respondo. me amas porque sos el único que logra ver cuando me siento sola y diferenciarlo de cuando no quiero compañia.

Pero no hablemos de hoy y lo que hoy sentimos. Hablemos de aquel día en que por primera vez nos vimos. Era una mesa grande llena de gente hablando cosas que tan solo daban la impresión de que nos importaban. Un partido de tennis, cuando pudimos estar viendo uno de Inglaterra... Fue tan sutil, las miradas se cruzaron y por segundos nos suspendimos en los ojos del otro. Fue un día para guardar en las memorias de los dos... Te sorprendí cuando me mirabas y fue un momento mágico. Por primera vez ambos no supimos qué hacer o qué decir, simplemente nos perdimos del mundo. Estoy segura que ese día no tenías ni la más tenue idea de lo que yo significaría en tu vida. Yo jamás pensé durante ese día que llegarías a cambiarme como lo haz hecho. La verdad ya no sé que más decirte...Creo que me conociste ese día...Realmente no vale la pena hablar más...Ya la neblina del todo no me deja verte...

Hoy...


Hoy va a ser un día cansado. Va a ser la primera vez que la vea desde que supe. Hoy no va a ser un día muy bueno que digamos, pero ahí estará. Hoy encontré el anillo que había perdido el Día del Padre del año pasado. Pero igual no espero gran cosa de hoy. Hoy es jueves de café con Arabela, eso puede ser divertido pero, el día simplemente no promete; sin embargo, puede que el destino me sorprenda y hoy sea el mejor día de la semana, puede que hoy encuentre a alguien con quien comparta y conozca la felicidad. No creo que eso suceda, pero podría ser...

Igual en su rareza

Como descubrir que todas esas cosas que dije que odiaba de un hombre, él las tiene y por ello lo quiero.




Escuchaba siempre las mismas canciones una y otra vez hasta que los demás le dijeran que las quitara. Procuraba cierta ropa ponérsela siempre combinada de igual manera puesto que sabía que funcionaba, hasta que le dijeran que parecía uniformada. Nunca majaba las rayas de las aceras a menos que ese fuera su propósito, y si así lo era, majaba todas. Siempre miraba por la ventana esperando que algo maravilloso sucediera ese día, plenamente convencida que tarde o temprano el destino sí la iba a sorprender. Siempre se compraba ropa que estrenaba hasta que se le olvidara que no lo había hecho. Siempre intentaba encontrar lo mejor de cada persona aunque supiera, hasta cierto punto, que esa persona no valía el esfuerzo. Siempre hablaba de la vida como si fuera un ente ajeno y aparte, controlador y sarcástico. Amaba las películas aburridas, de largos diálogos y pausas prolongadas. La mitad de su vida sin darse cuenta, la vivió en París. Siempre sin darse cuenta huyó de sus problemas. Amaba la letra "n", en palabras como canción. Siempre sonaba una tonada en su cabeza, aunque no la quisiera. Siempre soñó con matar a alguien sólo para saber qué se sentía. Creía que la luna tenía un halo místico capaz de enamorarnos de la persona con quien lo viéramos. Creía que las cosas que se dicen sin pensar son las que de verdad se sienten. Nunca fue como los demás. Siempre lo supo. Tal vez por eso le dijeron que era rara...Tal vez por eso nunca pudo enamorarse hasta que lo encontró a él. Completamente distinto pero igual en su rareza. Siempre, también sin darse cuenta, fueron de un mundo extraño y surreal en el que lo que importaba era la belleza y hablar. Un mundo diferente en el que aunque llueva, el cielo es azul. Un mundo donde los árboles sí hablan, y donde se les escucha. Un mundo donde la música triste y las tonadas más melancólicas hacen felices a las personas. Pertenecían a un mundo en el que la gente nace para ser feliz y hacer lo que ellos disponen para sus vidas, no para vivir una vida preconcebida. Ellos pertenecían a otro mundo.

"Like rain on your wedding day"

Siempre creí que era un juego cursi en el que participaban los despechados. Siempre creí que era una forma de hablar. Siempre creí que era cuestión de poetas. La verdad es que es cierto. Es como un vacío de los pies a la cabeza. Es como un baldazo de agua fría al despertar. Es como un ser querido muerto en Navidad. Es como lluvia en el día de tu boda. Es como el nacimiento de un muerto. Es como un desconsuelo que no se puede dejar atrás. Es como sobrevivir a la guerra y que te atropellen frente a tu casa. Es como borrar la respuesta correcta. Es como hacer siempre el bien y descubrir que no existe el cielo. Es como que te regalen algo que odias. Es como que te bese y diga el nombre de ella. Es como irse a la cama acompañado y despertar solo. Es como que te choquen el día que estrenás el auto. Es como oírlo decir que te ama y ver en sus ojos que miente. Es como que tu novio te engañe con tu mejor amiga. Es como que besa a otra frente a vos. Es como que él sepa que te tiene en la palma de la mano, y prefiera a la que no lo quiere. Es como que todas las lágrimas no bastan para calmar el dolor. Es como quedar suspendido en un limbo de heridas y tristeza. Es como descubrir que nunca estuvo pensando en uno. Es como todo eso y mucho más. Así se siente que le rompan a uno el corazón. Sí es cierto. Todo eso y mucho más es lo que se siente. Y saber que está pasando el dolor, pero en el momento en que lo veás todo va a volver a caer por su propio peso hasta dejarte un vacío que te absorbe y es mil veces más fuerte que vos. Eso es que le rompan a uno el corazón.

La equivocación

Todo indicaba que era uno de esos días en los que se prestaba para ser feliz. El clima era perfecto, vientos ligeramente huracanados golpeaban las palmeras del jardín del frente, mientras ella jugaba con la idea de que la alegría tocaría hoy a su puerta.
Había concursado por un puesto, no muy importante para la compañía pero sí importante para ella. De repente sonó el teléfono, inmediatamente supuso que serían ellos informándole que sería contratada. Cuando contestó, la voz de la secretaria, un poco disgustada y un poco herida le dijo que no había sido electa para el puesto. Ella sólo logró articular "Por qué?". Fue ahí cuando la secretaria dio a entender su tono herido y siendo breve pero bastante concisa le dijo que ella sabía cómo eran esas cosas, y que un muchacho había sido contratado en vez suyo, ella quizá por su ingenuidad o quizá porque en ese momento no podía creer que hubiese un concursante que tuviera mejor curriculum que ella, se quedó callada, y la secretaria respondió a su silencio diciéndole "Sé que es injusto, pero estos viejos creen que el trabajo es para un hombre..."

Después de esto, ella se despidió de la secretaria, agradeciéndole la solidaridad y cortó la llamada. Minutos después lo vio aparecer por el jardín, habían sido novios por dos años, dos años que habían sido necesarios y suficientes para amarlo pero también para que la conociera. Al verlo llegar no supo cómo decirle que no había conseguido el trabajo y sólo logró descargarse en él gritándole y pegándole pequeños puñetazos en el abdomen, diciéndole que todos los hombres son unos cerdos, desgraciados, incapaces de valorar lo que tienen al frente.

Cuando él escuchó estas palabras, empalideció y suspiró, con la voz entrecortada logró hablarle "Lo siento, nunca quise que te enteraras así, te juro que ella no significó nada para mi, te amo.". Al terminar de decirlo ella estaba paralizada viéndolo directo a los ojos, más seria de lo que jamás creyó poder estar y le respondió "Yo hablaba del trabajo..."

El punto

No puedo sentarme a esperar encontrar la flor más bella del rosal desde el pórtico de la casa. Si quiero encontrar la flor más bella debo estar dispuesta a cortarme con las espinas. Pero eso puede sonar un poco abstracto o, de nuevo, cliché. Mi punto no es simplemente el de hablar del valor de aquello que es bello y cuesta conseguirlo, todos hasta cierta medida sabemos eso. El punto es, cómo y por qué.

La introducción ha sido incorrecta, alejada de lo que realmente quiero decir y por completo algo que ustedes pudieron haber leído en otro lado... El punto es que a pesar de que he intentado hacer las paces conmigo misma, entre mis partes, y también con aquellas partes que creen son parte mía y no lo son, y aún así no lo logro.

El punto es que no logro aclarar mis pensamientos. De nuevo una nube oscureció el cielo de mis quehaceres mentales y volví a estrellarme con una pared. Lo bueno, es que no es la misma pared.

Entonces, aquí estoy, queriendo a alguien que cuando lo veo ya no lo quiero y extrañándolo solo cuando sé que no puedo verlo. Lo raro es que lo adoro cuando está conmigo, pero no se siente igual cuando está cerca entonces, en un tornado de sentimientos raros sin nombre y de caprichos que saben que solo son eso y aun así me obligan a ser dominada por ellos, voy por el mundo.

El punto es que estoy aterrada con respecto a muchas cosas. Pensar en el futuro. Eso es algo que me aterra. Supongo que por eso no lo hago. Las cosas fueron confusas este semestre. Por un lado geniales, nunca antes así habían sido, por el otro, espantosas, catastróficas. Pero igual nada de eso es lo que me hace chocar contra la pared. Supongo que eso es algo que Destino, Tiempo y yo deberemos descifrar juntos...

Quizá sea uno de los clichés más grandes del mundo pero, nada se compara a sentarse con una taza de un buen café en la ventana a escuchar llover mientras se lee un buen libro...