Hoy no... Tal vez mañana

Es así cariño, vos sos callado y a mi me fascina hablar, vos sos rubio y yo morena, vos sos al que todos aman, y yo... bueno tampoco me odian, vos no me querés y yo te adoro, en fin, supongo que tal vez algún día cambiemos papeles, pero por favor quedate rubio que no pienso parecer Celia Cruz, con este color de piel y teñida. Supongo que algún día cuando trabaje en un banco pomposo llegarás y sin saber que yo soy yo, y sin darte cuenta, y sin tener las intenciones, te enamorarás de mi, y cuando te percatés... no sé que sucederá, pero sí va a pasar, y entonces, seremos felices...

La Mirada

Salió del baño y me miró, solamente andaba el boxer negro tallado que sabe que me gusta, me miró de arriba a abajo, alzó una ceja. Alzó una ceja. ¿Quién putas se cree él para alzarme una ceja? Estaba claramente ofendida. De repente me sentí sucia, como que me tenía que duchar de manera tan urgente que no aguantaría un segundo más sabiendo que él recorrió mi cuerpo... que él estuvo allí... aquí. Fue como si de un momento a otro me hizo sentir que fui una del montón. Sí era una de sus tantas, lo sabía, sabía que no había sido la primera, que no sería la última, y probablemente que en ese momento tampoco era la única, pero me hizo sentir como dispensable, como fácilmente intercambiable, y eso no se lo permitiría.
Cuando dio un paso al frente, para acercarceme para volver a empezar una vez más, a pesar que vi esos brazos piel morena, a pesar que la tentación estaba a punto de superar la indignación, logré levantarme y vestirme. Mi orgullo siempre sería más fuerte. Me puse las bragas de espaldas a él, sin verlo, sin oirlo, sin respirar, no quería que su olor me hiciera querer volver, no quería que su voz me hiciera estremecerme como siempre lo logra cuando me habla quieto al oído.
Se me acercó, me tocó la espalda, la recorrió con su índice desde arriba hasta la base, un calambre lo acompañó. Cuando me levanté para buscar mi enagua me tomó de la mano, me dio vuelta y me besó. Me quité.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué te quitás?
-Andate a la mierda, matate.
Me miró confundidio, entre ira y sorpresa. Todavía no me había soltado. Me tomó por la cintura, y subió a la cama. Ahora estaba acostada boca arriba, debajo de él, odiándolo.
-¿Te enojás de la nada y esperás que me quede como si nada esperando a que se te pase?
-No te preocupés en esperar que no pensaba volver.
Silencio
Me miró a los ojos por lo que sentí fueron horas, él no entendía.
-Nunca has sido de las que se enojan por nada y se van.
-Es que sí hubo algo, que no lo notaras es otra cosa.
Me soltó las manos y suavemente, con ternura y lo que me dio la impresión, lleno de amor, me besó.
-Perdón, no sé qué hice, pero perdón. No quiero que te vayás.
-No soy una de tus amiguitas con la que llegás, jugás y cuando te acordás que tenés guardada una mejor te vas.
Ahora no solo lo odiaba, también quería llorar, estaba llena de furia y a la vez estaba muerta por besarlo. Debía admitirlo, aunque nunca fue mi intención, me enamoré de él. Por eso hoy cuando me percaté que le era dispensable me enojé. Me enojé más conmigo misma que con él. Yo sabía las reglas cuando comencé. Yo metí cabeza en esto. Pero tenía derecho a enojarme con él. Lo tenía. Yo sé que lo tenía.
-Yo no estoy jugando, te quiero.
-No te creo.
-¿Por qué no?
-Porque no- Ya no había aguantado más, ya estaba llorando, al menos tenía los ojos rojos.
-Si te querés ir, andate. Aquí voy a estar, esperándote.
-Ya veremos- me levanté y me vestí. Salí sin ver atrás, sabiendo que si lo veía me arrepentiría.
Tres meses después volví. No estaba. Me dijeron que salió en la mañana. Me senté frente a su puerta a esperar. Mientras esperaba dudé. No sabía qué decirle. No sabía como explicar por qué volví. No sabía nada. Me levanté, me había arrepentido. Cuando estaba en el lobby del edificio, él entró y me miró. Me miró de arriba a abajo. La misma mirada.
Me volví a enojar.
Se me acercó de frente, me abrazó y me besó.
-No tenés que decir nada, solo quedate.
Mirada incorrecta más palabras correctas. ¿Allí, en ese caso, quién ganaba?

El Puerto

Es increíble lo que la gente sufre por no tener dinero... Es todavía más increíble ver lo que la gente sufre cuando le dicen que nunca va a tener dinero... Si con dinero compráramos la felicidad, buscaría todo el dinero posible pero no. No quiero una casa grande y un auto ultimo modelo, no quiero un abrigo D&G y no quiero un collar de TOUS... no soy feliz con un carbón llevado a temperaturas extremas, o como sea que se hacen los diamantes, y no quiero un hombre que parezca un Adonis.
Si lo veo bien es raro lo que quiero en el mundo, quiero escribir pero no me interesa publicar y con eso obtener dinero, quiero amar pero nunca casarme, quiero ser feliz nada mas, eso es todo.
Siempre me considere un barco y por primera vez creo haber encontrado un puerto para atracar. Puertos han habido, don`t get me wrong, no presumo, todo lo contrario, han sido puertos aburridos, poco interesantes, pero este puerto es diferente.
Ciertamente es un puerto con un acento funny y pegajoso, ciertamente no es el puerto que siempre divisé desde lejos, tentándome, ciertamente no es ese puerto que conozco bien y en el que a su vez nunca he estado. No es el puerto que quería. No es el puerto que buscaba. Pero creo que por primera vez he encontrado un puerto del cual podría decir sí. Un puerto en el que atracar no me da miedo. Apresuradamente lo digo, pero a veces se puede conocer a alguien rápidamente.
Y por ultimo digo que no me importan muchas cosas que en términos generales a la gente le importan y no me importa que no me importen.
pd hasta ahora noto lo sugerente que es un puerto... hasta que subí la imagen...

Creí que estaba muerta, creí que mi cadáver ya se había podrido entre un atud en la tierra, creí que ya estaba perdida. Pero me equivoqué. Me encontré. Sólo estaba escondida entre las mil y un antologías de este semestre...

Paz

Por primera vez, hoy, en 21 años, mi familia tuvo paz, porque hoy, hoy perdí la voz.

En La California

Estábamos sentadas en la mesa de Bahamas, ella con un etiqueta negra y yo con un Flor de Caña, ambos en las rocas, mientras se derritía el hielo rápidamente por el calor de la noche. Afuera los jóvenes subían y bajaban la calle sin parar como si desearan gastarla en esa noche, fumaban, tomaban, cantaban y hablaban. Una noche regular en La California. Una calle atestada de jóvenes ebrios que compraban sus bebidas en el ampm de la esquina y disfrutaban de la noche como si fuera la última noche por disfrutar.
Unos muchachos bailaban apasionadamente en la pista, a pesar de cambiar el ritmo una y otra vez, a pesar de que pasó de cumbia a salsa, y de salsa a bachata y de esta de nuevo a reggeaton, ellos no escuchaban la música, ellos bailaban uno pegado al otro como si fueran uno solo, mientras se besaban y abrazaban.

Una muchacha a su vez le sonreía a un desconocido mientras procuraba conocerlo. Al final de esa noche vimos que intercambiaron números y ambos se marcharon del bar contemplando disimuladamente el celular. En la otra esquina del bar una mujer fingiendo interés veía a su acompañante solo como castigo por aceptar los tragos a la que la invitó.

Otros en una mesa en la que ya no cabía ni una botella más de cerveza brindaban por no se qué y competían silenciosamente contra la mesa de al lado por ver quiénes lograban más botellas vacías; sin embargo, la riña terminó cuando uno de la otra mesa osó ordenar una Rock Limón, golpe bajo al orgullo de sus amigotes que lo vieron con desprecio al ver que la contienda había terminado por una simple cerveza condimentada.

En el bar de la esquina una señorita un poco demasiado ebria sostenía su cabello para no ensuciárselo cuando abrazaba la taza, en ese mismo momento, en ese mismo bar, otra lograba comprobar que hasta con un insulso escote una mujer podía cumplir muchas de sus metas si usaba un lenguage verbal y corporal correcto, bueno, comprobaba que el escote lo facilitaba.

En la calle un grupo tan variado en forma y en tamaño como en borrachera tocaban y cantaban la guitarra, pasaron por todo, Fabulosos, Héroes y Kadeho, nunca nadie comprendió cómo lograban acordarse de las canciones en tal estado.

Más abajo unos Darks hablaban de cómo se ha comercializado su estilo y que ya no era como antes, ahora un Dark era cualquiera que escuchara grupillos como Nightwish y se vistiera de negro, lamentaban el camino torcido que había tomado su estilo de vida.

Todavía más abajo, en el callejón más oscuro del barrio, unas personas intercambiaban unos puros por un poco de dinero, sin ninguna preocupación; ya que, todos sabían que ese era el lugar.
En el bar de más arriba un concierto daba lugar a un concierto punk a la media noche por lo que la fila de entrada era la más prolongada de todas, en espera y ansia de la música.

Y para agregarle un poco de folklor a la calle de La Cali, un mendigo se rehusaba a mendigar comúnmente, por lo que prefería decir que era un servicio a cambio de dinero. Él brindaba un rap y a cambio esperaba una remuneración monetaria, porque con su "mejor amigos en el camino, que enemigos del destino" y diciéndole primorosa a todas las chicas, realmente aportaba muchas risas que eran imposibles no recompensar.

De nuevo en Bahamas, a punto de terminarse nuestros tragos que eran más agua que licor, me dijo

-¡Que mierda de examen!

A lo que contesté,

-Ni hablar.

Y seguimos en silencio, tomando, esperando que se acabaran para ir por otra ronda.

Amor vs Enamoramiento

-Para vos, ¿qué es amor?
-No sé... es difícil de definir. Creo que es justamente el amor el sentimiento más difícil de describir. El amor es confundible con agradecimiento, aprecio y a veces hasta con odio, y si me preguntás así de la nada y sin avisar, ¿qué es el amor? Me sacás de base y no sé qué contestarte, pero para vos ¿qué es el amor? Siempre que me hacés una pregunta así es porque llevás pensando rato en el tema y y querés oir mi opinión.
Sonriendo porque como siempre lograba hacer, sabía exactamente todo lo que sentía le dijo:
-El amor... es distinto a lo que describen. No se trata de nervios y mariposas en el estómago, no se siente ni un vacío ni tampoco lleno, no se siente como uno se llena de esa persona al pensar en ella, no significa sufrir, oh por Dios que no, sobre todo no significa sufrir. Dicen que el que quiere disfruta y el que ama sufre, no creo en eso tampoco... No se trata de corazones rotos ni de drama, ni de sonreir como idiotas y mucho menos mirarse fijamente a los ojos por horas porque "con eso nos basta"... Creo que el amor no se trata de absolutamente nada de eso.
-Entonces, ¿qué es eso? Porque eso sí se siente, eso siente uno cuando ama a alguien...
-No, eso siente uno cuando está enamorado de alguien...
-Es lo mismo, no?
-¡No, jamás! El enamoramiento pasa, el amor no.
-Entonces, ¿qué es el amor?
-El amor es que esté a mi lado aunque esté a kilómetros.
-¿En serio, eso es el amor? ¿Así o más cliché?
-Dejame terminar, no seás feo.
-Ok está bien, seguí.


(-¿Alguna vez haz amado?
-Creo que no. Al menos no como se debe.
-¿Te haz enamorado de ella?
-No. Ya ese barco zarpó.
-¿Estás seguro?
-Sí... lo que siento por ella es distinto.)


-El amor es saber que piensa el otro antes de que lo diga. El amor es que esa persona esté cuando se necesita sin pedírselo. El amor es poder hablar por horas y horas y no cansarse, y siempre tener de qué hablar, y cada silencio es solo para tomar impulso. El amor es un sentimiento de dos, el amor es felicidad que le da el uno al otro, el amor es bilateral, sino, no es amor. El amor es decirlo todo sin palabras. El amor es sentir que no importa lo que hagamos siempre hay una oportunidad para redimirse porque el amor perdona. El amor es saber que se puede ser siempre uno mismo, sin máscaras y sin trampas, es aceptar, aceptarse y ser aceptado tal cual. ¿Sigo, o ya se entiende mi idea del amor?
-Tranquila, ya entendí.
-Entonces, ¿para vos qué es el amor?
-Ahora es sensillo.
-¿Qué?
-Lo que siento por vos.

Año Nuevo, Carrera Nueva

Creo que poca gente como yo ha tenido tal dificultad para encontrar su vocación, así que de nuevo por tercera vez empiezo el año empadronada en otra carrera; sin embargo, creo que esta vez es definitiva. De todas formas ya me quedé sin opciones así que es lo que quiero o me aguanto porque las oportunidades se agotoraon. Es Historia o seré historia.

El semáforo


El viaje fue placentero; al principio algo incómodo al ver que nos teníamos que sentar uno al lado del otro, pero poco a poco nos fuimos acoplando. La excusa fue el crucigrama, del cual aprendimos que ninguno sirve para tal, luego un momento de distancia mientras atravesábamos el Zurquí para que finalmente una verdadera conversación diera inicio gracias a la simple pregunta de "¿Qúe música escuchás?". Así lentamente nos fuimos conociendo hasta descubrir que después de odiarnos, o realmente, de que él me odiara, eramos dos personas con tantas cosas en común que un viaje de cuatro horas sólo nos dejaría dar una pincelada sobre todo aquello que nos gustaba, para quizá descubrir también que nos sentíamos a gusto estando con el otro.

Pasamos a dejar las cosas a las habitaciones, luego de pelearnos por las camas, lo cuál verán fue inútil, nos fuimos al restaurante de la esquina a comer Rice & Beans, que no era tan bueno como yo esperaba, y como siempre se lo terminó uno de mis amigos. Decidimos irnos a comprar la comida de las semana y una vez todas esas necesidades básicas cubiertas, nos fuimos a la playa a ver el atardecer, y a ver a nuestros amigos jugar, lo que nos hizo pensar que no importa qué edad tengan ni cuánto midan, los hombres siempre serán chicos.

En la noche como es costumbre nos quedamos escuchando música en la terraza de la habitacíon y tomando licor hasta embriagarnos. Jugamos Kings, y como fue poco después de mi cumpleaños al salir el cinco, mi amiga me puso una regla bastante traicionera, cada vez que ella tomara yo tomaría doble. Así sin darme cuenta, en un dos por tres estaba bastante mariada y con una risa contagiosa. Sin embargo, todavía tenía un juicio bastante bueno como para comprender que debía detenerme, y lo hice.

Al final, a las cinco de la mañana nos fuimos a la playa a ver el amanecer el cual resultó un fiasco puesto que nos sentamos del lado equivocado así que lo único que hicimos fue ver cómo se iba aclarando el cielo. Después de tal decepción, a las 5:40 nos fuimos a dormir. Entonces dos personas de cada habitación cambiaron de cuarto, de esta manera, nuestro plan de que cada noche una de nosotras dormiría en la cama individual y dos en la matrimonial empezó a fallar, en especial cuando entré a la pieza y vi a uno de mis amigos en mi cama, ya cobijado y dormido, así que decidí irme a donde ellos donde la galantería y caballerosidad de otro salió a relucir y me cedió su cama.

Pero creo que para apenas ir por las 6:00 a.m. del segundo día el cuento se ha hecho largo y no les he proporcionado nada para su verdadero interés; sin embargo, debo advertirles que no me corresponde a mi contarles esas historias más jugosas. No obstante saltaré a mi parte favorita del viaje, la noche del segundo día.

Él y yo estábamos hablando en la terraza mientras compartíamos un trago de Coca con Flor de Caña, y surgió la pregunta, una pregunta un tanto pícara, un tanto indiscreta, pero más que todo curiosa, "¿Una mujer angelical o malvada?", se me quedó viendo y sonrió, después me dijo que esa era una difícil, pero el momento fue estropeado por el destino y por causas en las que no entraré en detalles una de las camas matrimoniales de la habitación se quebró, sólo nosotros estábamos afuera, así que entramos a ver que había pasado, al ver tal escena todos nos reíamos al ver lo increíblemente dañinos que somos; ya la chispa que se estaba encendiendo una ráfaga nos la había apagado, entonces se me acercó al oído y me dijo quieto mientras la otra mano sujetaba mi cintura, "Malvada".

Esa noche fue la más larga de mi vida y esa fue la cama más grande en la que jamás he dormido. Compartimos una de las individuales porque de nuevo la desorganización de tanta gente ebria había concluído en dormirse donde más cerca le quedara y a los otros que todavía gozábamos del estado de sobriedad resolver cómo dormir. La cama quebrada también había quebrado nuestros intentos de cualquier cosa, así que esa noche ni siquiera un brazo llegamos a tocar del otro una vez acostados. Definitivamente, el hombre propone, Dios dispone y el Diablo descompone. Al día siguiente él se fue. Nos despedimos en la estación de bus y los demás nos quedamos disfrutando del mar y la arena, porque el sol se escondió detrás de las lloviznas ocasionales y el perpetuo cielo gris.

Al final de la semana volvimos. Fue extraño, primera vez que un hombre me deja pensando en él. Al padecer del síndrome de juguete nuevo nunca me he interesado realmente en nadie, pero él me dejó pensando, eso me preocupó. Entonces como siempre fui y seguí mi primer impulso, justo después de volver mi amiga y yo volvimos a salir. Nos fuimos a tomar pero ahora con unos amigos de ella.

Siguiendo mis instintos volví a mi casa con una marca en el cuello de un beso más que sexy, por dicha, sin verdaderos arrepentimientos. Pero sólo para percatarme que es verdad y que un clavo no saca otro, y que sólo porque se llamen igual no implicaba que iban a hacerme sentir igual.

Resultado, después de una extensa suma de eventos inesperados ciertamente, terminé con un clavito que no se quiere ir, con un ligero bronceado que apenas pueda sí se irá, con una marca en el cuello y con un secreto, el cual resulta ser el mismo que la marca en el cuello pero significa que no quiero verlo hasta que mi secreto se haya ido...No quiero estropear cualquier cosa que pueda traer el futuro, sobre todo porque todo ocurrió solamente gracias a un semáforo...

Shit happens

Me acabo de dar cuenta de una de esas cosas que cuando alguien se las dice a uno, uno enfurece pero cuando uno se da cuenta solo entristece. Me acabo de percatar que mi entrada de los Jacarandas y mi extraño descontento por estar sola, me lo debo a mi misma.
Sé que no soy un modelo a seguir, no me mido en muchas cosas y uso a la gente. Suena terrible, pero es la verdad. No a todos, claro está, pero sí uso a mucha gente solo para mi satisfacción, en un ámbito o en otro pero eso hago.
Y ahora mientras veía las fotos de los patos entendí algo que no importaba cuánto quisiera ignorarlo era la clave para hallar la solución. Estoy sola porque no quiero estar con alguien. Me he equivocado antes al decirlo, es el mismo sinsabor que antes pero varió la perspectiva.
Veía con tristeza a las parejas preguntándome por qué estoy sola y de repente me percato, no es estar sola lo que me deprime, sino la incapacidad que he sufrido de enamorarme.
He tenido la oportunidad de hacerlo y no lo he hecho. Con un, en términos generales, excelente candidato pude haber caído en el amor, y no lo hice, por qué, porque me aburría.
Sigo creyendo que fue por las razones correctas pero, de nuevo, otros candidatos mejores en otros aspectos, y no tan buenos en los demás, tampoco han despertado el interés en mi.
Nadie ha hecho que sienta el vacío en el estómago, ni que me suden las manos de la ansiedad, ni que me duerma pensando en él.
No soy una mujer de estándares imposibles de alcanzar, no pido belleza, inteligencia, dinero y que sea buena gente todo al mismo tiempo. De hecho solo pido realmente dos de esas cualidades, inteligencia y buena gente. Pero por alguna razón no he encontrado al Sr. Correcto. Nadie me llama la atención de manera permanente, así que sí, estoy sola, pero no por falta de ofertas como al principio me hice creer, sino porque soy una desgraciada, sí lo admito, que se aburre de la gente como una niña mimada con sus regalos viejos de Navidad.
Ahora si me preguntaran cómo es el Sr Correcto les diría: es alguien que me hace feliz, que habla conmigo hasta el amanecer y cada silencio que ocurre no es incómodo, es un hombre que me hace sentir segura pero no por las mismas razones que la demás gente busca ser segura sino porque sé que me entiende, sé que mis repentinos cambios de humor no lo asustarán, sé que no saldrá espantado porque me enojo más y más rápido que la mayoría de las personas, porque me entristezco más y más rápido que la mayoría de las personas y porque siempre me pregunto si ese es el punto máximo de felicidad o si puedo ser más feliz, porque realmente creo que estoy lejos de la sima.
El hombre perfecto no es el que me besa con pasión, sino el que entiende que solamente quiero que me abrace toda la noche. Es el que vive conmigo como si cada día fuera el último y aún así planea el futuro conmigo. ¿Cómo visualizo al hombre perfecto? Hoy es el que toma el tren conmigo aunque ninguno de los dos sabe a dónde se dirige, para luego bajarse en medio de la nada para ir al teatro. A la mediana edad tomando café los dos, viendo por la ventana mientras llueve, leyendo un libro y no sé, que sigamos siendo los mismos, los que pueden mirarse a los ojos sin dudar, los que salen sin saber a dónde van, los que no pueden pasar una noche sin el otro porque realmente es su otra mitad. Y cuando seamos viejos, escuchar las canciones que cuando jóvenes nos hicieron felices y volver a vivir con cada recuerdo.
El hombre perfecto entiende mi pasión por Edith Piaf y Serrat, música que me hace vivir. Entiende que nunca he estado en un mismo lugar y que él es el único lugar en el que me puedo quedar. Para mi el hombre perfecto es el que me hace sentir viva, el que hace que cada error no importe y no lo recuerde, el que me hace sentir como que cada problema tiene solución, porque a su lado sí la tiene, y el que hace que quiera quedarme quieta un insante para pensar y a la vez me motiva a actuar sin pensar y sólo seguir mi corazón.
Y mientras escribo todo esto me doy cuenta que es imposible que me enamore de alguno de los candidatos antes mencionados porque todos tienen un defecto, y es que mientras escribía tuve una epifanía y todo fue claro.
El Sr Correcto sí existe, y me hace sentir todo eso y otro montón de cosas que no sé como escribir. Pero el amor que siento por él es tan distinto que el que describen, no siento pasión y lujuria por él. Siento ganas de sonreír y de correr y comer cosas dulces. Con él las cosas aburridas y rutinarias de la vida como salir a hacer vueltas es tan entretenido que se convierte en un día memorable.
El Sr Correcto tiene nombre y apellido, pero como siempre en la vida de Laura es alguien que no debe ser. Y entonces termino con el mismo sinsabor que al principio pero ahora desde una tercer perspectiva que hasta ahora analizo.
Y el defecto que todos los demás tuvieron, su peor defecto, el imperdonable, el inignorable es que no son él. La razón por la que me mantengo a su lado y huyo del de los demás es porque él me hace sentir diferente a los demás. Me hace sentir viva.
Oh por Dios, cuando empecé a escribir esta entrada, creía que estaba sola porque no podía enamorarme y después entendí que estoy sola porque los candidatos no eran como los necesito para al final percatarme que sí siento todo lo que quiero sentir y todo lo que necesito, y que están en una persona, por desgracia, mi mejor amigo. El cual odia las computadoras y jamás leerá esta entrada...
Supongo que Carla tiene razón y ese nombre tiene algo especial...